No pretendo sonar depresivo, ni nada por el estilo. Son un par de cosas que divagan por mis sesos, en busca de ser regurgitadas, leídas, comprendidas y aún más: aprehendidas. Este par de cosas fue algo que mi mejor amigo me dio a pensar, con una de esas charlas que tanto me gustan con él de por medio. El tema es básico, simple y ya hablé de él: La muerte.
Pero no, no la muerte simbolizada como nada. Ni como algo bueno, ni malo, ni nada. Solo como un hecho de la vida misma. Ahora sí, vamos a lo que quiero ir: Mi muerte. La mía.
Pensá qué pasaría si de repente, un día como estos pasa. Un día en el cual vos te levantás, te vas al colegio, a la facu, al trabajo, o no, o faltás, o dormís o no sé. Hacés esas cosas típicas, de iluso total que no sabe que la muerte está ahí mismo comiendo pochoclos mientras mira a Rial, esperando que llegue tu hora.
Volvemos: Qué pasaría, dije. Cómo sería el mundo sin mi, es lo que quiero saber. Sé que no soy alguien importante que hizo algo para la humanidad. Pero espero haber dado lo mejor de mi, en estos veinte años que viví. Haber hecho felices a muchas personas, y haber enseñado cosas al mismo tiempo que las aprendí, a otras. Haber reido como nunca, haber llorado, gritado y vuelto a reir. Haber vivido.
Mi texto no es un simple texto de descargue. No este. Este es otro de mis textos que si te tomás el tiempo de leer, te pegan de alguna manera. Si querés saber por qué lo digo, ahí va la respuesta.
Si me muero hoy, muero feliz. El interrogante que te dejo, es si vos también.
Ojo. No digo que mi vida está hecha y que estoy listo. No. Nunca va a estar hecha. Siempre va a haber algo que aprender, algo que enseñar. Huellas que dejar.
Lo que digo es: Si mirás atrás, tu pasado. ¿Tenés algo pendiente?. Si la respuesta es que no, pues estás listo para morir entonces. Sea cuando sea la hora, vas a aceptarlo. Si la respuesta es que sí lo hay, mi otra pregunta es ¿Qué esperás?. Nadie va a ser feliz por vos.
A pesar de los mil y un trenes que me intentaron atropellar, y los pocos que lograron hacerlo, acá estoy. Con una semisonrisa escribiendo esto, porque sé que a muchos les puede servir. Y si no, bueno, lo intenté. Y con eso mismo me conformo: Dejo mi huella.
Espero que vos también hayas dejado una. Y espero que de las buenas.