julio 20, 2010

Fucking lovely words

El otro día, me pasó algo impresionante, increíble, fantástico. Todavía no sé bien qué es, ni sé si quiero saber. Fue una sensación rara. Cuando te besé. Se me aflojaron las rodillas. Me mareé. Se me tambaleó el mundo. No, no tenía anemia, ni náuseas. Vos provocaste todo eso sabías?
Zapatos de taco parece que tenía, casi me voy a la mierda, reitero, me diste vuelta el mundo. Lo que te quiero no tiene nombre, no tiene forma de traducirse en palabras; quiero estar con vos solamente, cada minuto.
Entendiste bien a lo que me refería con Cada Minuto, no? Todos y absolutamente todos, porque no quiero ni despegarme de vos. Quiero abrazarte y sentir tu cuerpo junto al mío, quiero que te duermas en mi pecho, y acariciarte el pelo. Quiero todo, no me imagino sin vos.
Y no, no puedo, lo intenté, estás en todos mis planes, de acá al fin. En todos, sos muchísimo para mí, no sé cómo decirlo ya. Dios, me siento tan idiota, vomitando palabras que al final, en el principio todo es claro. Absolutamente todo.
Las cosas no solamente comienzan con letras locas que rondan en mi cabeza desde que te conocí, son letras raras por cierto, juro que vi una A por ahí dando vueltas. Inentendible. Una semana, casi dos de novios. Fuá.
Explicame como es que no te conocí antes, como fue que pasaste corriendo en bolas adelante mío y no te vi. Como fue que cuando te vi el bendito Cupido me dio vuelta de un flechazo y me dejó tirado en la acera.
Otra vez te pido, explicamelo. Explicame como es que te quiero así, tanto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario