octubre 12, 2011

Confusión

Señoras y señores, tema de hoy: La confusión. Sisí, confusión. Eso que nos traba, que se empeña en angustiarnos, en hacernos sentir un nudo en la garganta. Lo que nos desequilibra magistralmente y nos hace perdernos en nosotros mismos. Qué es la confusión me querrán preguntar. Pues es algo muy simple, a mi manera de ver las cosas. Una lucha entre lo que uno quiere, y lo que uno necesita. Sí, exacto. Lo que uno quiere o cree que lo hace feliz no necesariamente es lo que uno necesita para serlo.
Por qué es que elegí este tema me querrán preguntar ahora. Pues creí que era obvio. Estoy confundido gente. Ahora es cuando todos dicen "Uh pobre, está confundido". Si alguien pensó eso que aprete la bendita cruz de la esquina superior derecha y salga inmediatamente de mi blog. Ya mismo. No tolero la gente que me tiene lástima o que tiene lástima por otros. Y ese es tema de otra futura entrada. (Nota mental).
Volviendo al tema principal que nos concierne, si es que todos los indeseados se retiraron. Estoy confundido. Qué quiero y qué necesito quieren saber, ya sé. Pero esperen porque no voy a decirlo así como así. No no no no. Porque no lo sé. Al menos no qué quiero. Sí qué necesito. "Ay pero entonces hacé lo que necesitás boludo, es lo más simple, total no sabés qué querés". Claro claro. Ni que fuera tan fácil. Te quiero ver a vos madurando como lo hice yo, a las piñas y cuchillazos por la espalda. Así cualquiera puede decir que es fácil.
No sueno superado, pero para que se den una idea, una de mis mejores amigas me dijo que si canalizarmos los problemas de mi vida y la suya en el estudio, yo me convierto en Einstein del siglo XXI (Entiéndase mi amor por las ciencias) y ella presidente. Cuánta razón!
Me voy por las ramas, es inevitable, pero sé que me entienden. Llega un momento de la vida en que uno no está para juegos. Que el horno no está para bollos.
Señoras y señores, he llegado a mi bendito límite. El que todos esperaban! Mi supermaneidad, como le decía alguien a quien quiero, mis ganas de ayudar a la gente, se terminaron. Se terminaron porque estoy cansado de no recibir nada a cambio. Sí, no pretendo nada físico, empírico, a cambio en realidad cuando ayudo, eso sería interesado. Pero por lo menos me espero un gracias, un abrazo, un te quiero, una palabra de aliento, eso. No pretendo que me amen, pero sí una palmada por lo menos. Valoro muchísimo a los que lo hacen, que se dan cuenta cuando intento dar lo mejor de mi, y me lo agradecen. Valoro muchísimo más a los que están cuando soy yo el que precisa algo. Pero ahora hay un cambio radical en mi vida: Alejaré a los que no lo hagan. Sí, no voy a quedarme parado mirando cómo a alguien a quien ayudé como pude, le doy igual. No es justo.
Como es que se relacionan los textos es lo que voy a explicar: No es fácil no ayudar a alguien cuando lo necesita. No es lo que quiero, me molesta, no me hace muy bien hoy, porque no es a lo que estoy acostumbrado. Pero es lo que necesito. Caso contrario, todo el mundo será feliz. Menos yo.
Muchas gracias al que leyó, y también al que se retiró cuando se lo pedí.

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