enero 08, 2013

Sueños

Extraño: - Leo, es hora que te calles. Que te calles y escuches.
Leo: - Qué escuche qué?
E: - Hablaste. Te dije que escuches, que no hables.
L: Intenta percibir algo. Agudiza los oídos.
E: Mirando el cielo.- ¿Ves? ¿Escuchás?
L: - La verdad, no. No escucho nada.
E: - Escuchá mejor. No oigas, escuchá.
L: - Pero no entiendo.
E: - No quiero que entiendas. Quiero que escuches. Primero se escucha, después se analiza, después se entiende. Un paso por vez.
L: - Pero...
E: - Pero. Pero. Pero pero pero pero pero pero. ¿Sabés decir otra cosa?
L: Se queda callado. 
E: - Escuchá. Apreciá eso.
(Pasan 5 minutos)
E: - Gracias por escuchar. Que seas feliz.
(El extraño desaparece súbitamente, como una alucinación. Leo se queda solo)

Si alguno entendió qué fue lo que soñé, lo aplaudo. Yo entendí horas más tarde. Horas. Cuando me dijeron, en mi cumpleaños, que estaba muy callado. Callado. Silencio. Y ahí entendí todo. Escuché el silencio. Y no le presté atención. Todo requiere una cierta atención. Hasta el silencio mismo. Que sin existir, está. Presten atención. Y van a saber cómo actuar, siempre.

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