julio 15, 2010

Mon amour

Me fuiste a ver antes de rendir mi examen. Estaba ahí, sentado, nervioso, leyendo, me mordía los labios. Y vos me mirabas leer. Me decías que me concentre. ¿Cómo hago? Me giraba, me quedaba mirándote. Nos quedábamos mirándonos. Me girabas la cara hacia el cuaderno. "Leé". Y me seguías mirando. Ahí, mientras leía sobre los condrocitos, condroplastos, y todas esas cosas con las que te atormenté dos horas después del examen, me di cuenta de algo. Algo importante. Muy. Me di cuenta que nos hicieron del mismo molde. Me faltabas. Y te encontré. Y ahora finalmente digo: Soy feliz. Soy feliz, sí. Me hacés feliz. Te quiero, te adoro, te idolatro. Me encantás, me envenenás, me drogás, me idiotizás, me fascinás.
Y me fui, después, tenía que irme, pensé que íbamos cada uno para su lado, y me decís "No, te acompaño hasta allá". ¿Qué? Hasta la otra punta. ¿Estás en pedo?. "No, te acompaño, vamos". Y fuimos nomás. El caprichoso de la relación soy yo, pero por mucho no te gano. Y vamos en el subte, y seguimos yendo y.. No! Quiero crucigramas, bancame acá, ACÁ. No te movés, o me agarra pánico. "Pero y si el subte se va te quedas afuera". No importa. Esperame. "Pero...". Esperame. "No, esperame vos". Eh?. "Voy yo, agarrá las cosas, salimos juntos". Y me compraste los crucigramas, ME LOS COMPRASTE VOS. Nunca te odié tanto. Igual ahora los tengo acá, al lado mío, con una E y una L super lindas. Y cuando la complete te la doy. Y la ponés en la caja. Algún día pegaré el frisbee en el cuaderno.
Gracias por hacerme tan feliz, por hacer tan especial mi vida. Te adoro. Muchísimo.

Tu novio.

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